Ley y Evangelio

La salvación que recibimos de Dios, es un regalo de su gracia y por ello toda nuestra vida es transformada. La mayor motivación para vivir la vida cristiana es el resultado del sacrificio de amor de Dios por nosotros. Si le amamos a Él guardaremos sus mandamientos. Queremos complacer a Él porque Él nos alcanzó en su amor y misericordia para salvarnos mientras éramos pecadores condenados por incumplir con sus Leyes. Por lo tanto, queremos de todo corazón amarlo y complacerlo solo a Él.

Vivamos como hijos de Dios

Esta carta contiene una suma de instrucciones para los que se han bautizado en la fe de Jesucristo. Son instrucciones de enseñanza de cómo desarrollar la nueva vida cristiana desde su inicio. La cual exige la práctica de ciertas indicaciones éticas o mandatos, como el del amor (1 Juan 2:7 ó 3:11) o lo que tienen que aprender por haber recibido esta Palabra (2:3-6).

Obediencia

El pueblo hebreo, en su búsqueda del sentido de la vida, se caracterizó por tener una orientación práctica antes que especulativa.

Nuestro mayor deleite

Gastronómicamente en todas las culturas tenemos nuestros potajes favoritos. Son sabores y olores que nos transportan a los mejores momentos que disfrutamos en la vida con la gente que amamos. A pesar del tiempo y la distancia no nos olvidamos de esos momentos que están grabados en nuestra memoria, y cuando saboreamos uno de esos platillos, evocamos nuestros más lejanos recuerdos y nos deleitamos.

¿Cuál es el deleite del creyente? ¿qué es lo que más nos debería agradar?

El Señor al que ama, disciplina

“Dichoso aquel a quien tú, Señor corriges; aquel a quien instruyes en tu ley, para que enfrente tranquilo los días de aflicción mientras al impío se le cava una fosa” (Salmo 94: 12-13 -NVI)

Seamos honestos. Como seres humanos, protestamos ante la disciplina, reglas, leyes, o cualquier término que se oponga a nuestro deseo o control.

Gratitud

Las preocupaciones forman parte de nuestras vidas, nos desafían a tener cuidado de aquellas cosas que son importantes y requieren atención: Necesidades básicas como la subsistencia, la salud, el trabajo, la familia y todo lo que ello implica. ¿Qué pasaría si viviéramos despreocupados de todas estas cosas? ¿Cómo sería nuestra vida? La Biblia menciona estas cosas como necesarias y de importancia. El problema para el apóstol Pablo aquí es la "excesiva preocupación” mencionada como el afán que puede despertar las necesidades de la vida en el creyente.

Vive justamente ante Dios

Así termina este Salmos. Confesando la justicia de Dios y alabándole por ser un Juez justo. En aquel contexto era muy normal acudir al templo, apelando a la justicia de Dios, buscando a los sacerdotes, que pronunciaban sentencia inapelable ante las partes en conflicto. Era una institución que también tenía las funciones de una Suprema Corte de Justicia. En este proceso judicial, los sacerdotes indagaban si la sentencia era justicia divina (Deuteronomio 17:8-11; 19:16-20).

Dad gracias en todo

El avance y consolidación de las primeras congregaciones cristianas, según Hechos de los Apóstoles, es un valioso testimonio de que el seguimiento de Jesucristo siempre se ha dado en medio de adversidades y desafíos.

Adorando con acciones de gracias

Como seres humanos nos cuesta aceptar el regalo de la gracia porque pensamos que algo tenemos que hacer para pagar por ella. Las diferentes religiones exigen el cumplimiento de una lista larga de requerimientos para ganar el favor de los dioses. Eso impone una pesada carga imposible de sobrellevar. El cristianismo muestra el camino totalmente opuesto; es decir, no se trata de que nosotros ganemos la gracia de Dios porque no existe ningún esfuerzo humano suficiente y meritorio para alcanzarla.

La Verdadera Adoracion

Ante la inigualable y poderosa presencia de Dios, uno se derrite en genuina adoración. No hay palabras, solo un gemido. En tiempos de prueba, dolor, o dificultad en mi propia vida, frecuentemente acudo a mi santuario y lugar de oración favorito, un descolorido tapete rosa en el baño. Ante su presencia, no necesitamos articular elocuentes palabras, solo abrir nuestro corazón en honestidad y rendición.