Plenitud en Cristo
Como hijo de pastor nazareno crecí escuchando cantar el himno: “Maravillosa gracia, vino Jesús a dar. Más alta que los cielos, más honda que la mar. Más grande que mis culpas, clavadas en la cruz. Gracia que sacia el alma con plena salvación. Gracia que lleva al cielo. Es la maravillosa gracia de Jesús”. El Director de Alabanza tenía en una mano el himnario abierto y agitaba entusiastamente la otra, animando a la congregación.
